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Alejandro Werner, director del Hemisferio Occidental del Fondo, afirmó que la reducción se da en momentos de «un oportuno endurecimiento de la política monetaria» que ha permitido, a su juicio, «una desaceleración económica de forma ordenada» a medida que «la demanda interna, en particular la inversión, se ajusta al shock permanente del ingreso nacional relacionado con la caída de los precios del petróleo».
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Del mismo modo el FMI redujo las previsiones de Perú (de 3,5% a 2,7%) y de Chile (del 1,7% al 1,6%). Para el caso peruano el argumento es el «comienzo lento» del año 2017 como consecuencia «del escándalo de corrupción de Odebrecht y las inundaciones y los deslizamientos de tierra provocados por El Niño». La reducción de Chile es más leve, algo que Werner atribuyó «a unas perspectivas más moderadas en torno al consumo público y privado, vinculadas con la mayor debilidad del mercado laboral y la prevista desaceleración del gasto público de este año».
Un caso más extremo es el de Venezuela, que ve agudizada su profunda crisis económica con un contracción del 12 % para este año frente al -7,4 % anticipado en abril, marcada por «las disminuciones proyectadas en la producción y la importación de petróleo, además de la mayor incertidumbre relacionada con la crisis política reinante».